El cineasta, autor de la ya mencionada Titanic, Terminator, Terminator 2, Aliens o Mentiras arriesgadas, estrena, tras 10 años fuera de la gran pantalla, Avatar. Su única actividad durante el nuevo siglo ha sido la dirección de la serie Dark Angel. ¿Por qué este director ha esperado tanto para hacer Avatar? Bien, según numerosas fuentes de información, Cameron ya tenía escrito Avatar desde hace bastante tiempo y tenía claro que la quería llevar a la gran pantalla; sin embargo, necesitaba los medios adecuados para hacer la película que quería. Esperó unos cuantos años y, en el momento que empezó a explotarse el 3D, Cameron no dudó en estrechar la mano a esta técnica. Con una larga y dura producción, Avatar ha visto la luz y, sin duda, ha merecido la pena. Con un presupuesto de 300 millones de dólares y la acumulación ya mencionada (que seguirá recaudando), el film ha sido muy rentable. La novedad del 3D ha empujado a muchísimos espectadores a pagar un suplemento de 2-3 $ para ver un verdadero espectáculo visual. La espera ha merecido la pena.
Esta situación me recuerda, sin duda, a un caso que se expuso en clase: el de los estudiantes universitarios. Mientras que algunos jóvenes, nada más acabar los estudios, deciden ponerse a trabajar o a cursar un modulo y comenzar a ganar dinero, los que deciden ir a la universidad, van a estar cuatro años de su vida sin obtener ganancias económicas; sin embargo, tras acabar la carrera, obtendrán resultados económicos mejores que el que ha decidido no cursar una carrera. Cameron estuvo 10 años sin hacer nada tras la tremendísima recaudación de Titanic. Podría haber empleado el dinero recaudado en numerosas superproducciones; sin embargo, quiso esperar a que aparecieran nuevas técnicas para revolucionarlas con la idea que tenía en mente. No nos encontramos solo ante un cineasta, sino ante un empresario que tiene visión de futuro. Además, por si fuera poco, James Cameron tiene pensado hacer una trilogía de esta película, lo que reafirma más aun mi punto de vista acerca de la visión del futuro. Para concluir, tanto a nivel personal como profesional, solo puedo decir: Enhorabuena Señor Cameron.
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