
La crisis acaba con el consumismo. Las enormes superficies comerciales que pueblan nuestro país se encuentran en un momento preocupante.
Cada vez hay más locales vacíos, y el descenso en la productividad de los comercios está provocando quiebras y cierres.
La situación económica ha provocado un enorme descenso del consumo. La mayor parte de los complejos comerciales que se extienden a lo largo de la geografía española temen ante el futuro dudoso de sus negocios.
El objetivo final de la actividad económica es proporcionar los bienes y servicios que la población desea.
Las empresas siguen produciendo, pero la demanda disminuye día a día.
La demanda agregada en estos tiempos en nuestro país no es demasiado buena. Cada día los diversos sectores de la economía están dispuestos a gastar menos en este periodo.
Los ingresos personales disponibles de cada persona siguen bajando, las familias reciben menos dinero en sus empleos y los impuestos siguen al mismo nivel, por lo que provoca que las familias sigan perdiendo dinero.
La tasa de inflación va en aumento al igual que el desempleo y los bajos salarios, esto provoca que las familias acudan al plan de ahorro dejando de consumir. La tasa de ahorro personal va en aumento.
Esta disminución de la demanda agregada provoca recesiones.
La sociedad está embarcada en unas tasas de interés bastante altas, pues son muchos los préstamos que se les debe a los bancos, y esto provoca aún más el empobrecimiento.
El poder de compra del dinero baja a medida que los precios suben. La tasa de rendimiento de los centros comerciales genera cada día menos ganancias monetarias. Los más afectados por este descenso del consumo han sido los negocios de ocio y restauración, principales ocupantes de estas "macrosuperficies". Se está perdiendo la costumbre de las "3C" (compras,cine y cena).
Como se informa este domingo esta crisis se nota especialmente en Madrid y las comunidades costeras.
En 2006 y 2008, España fue el país europeo con mayor auge de este tipo de superficies, y los proyectos que han visto la luz en 2009 están notando la crisis desde su crecimiento.
Son numerosos los proyectos que están parados, y los que se inaguran son apenas con un 40% de ocupación. Esperan desde el sector el cierre de uno de cada tres locales de restauración existentes en las grandes superficies. La mala ubicación de algunos de estos centros complican aún más el panorama de estos negocios que tendrán que reinventarse.
En mi opinión, entiendo la insistencia de ahorro por parte de cada individuo, pues necesitan guardar su dinero para pagar sus cuentas y deudas o simplemente para comprar bienes de primera necesidad. Pero en el fondo esto es muy perjudicial para nuestra economía, pues al pararse el consumismo el dinero deja de moverse provocando que las empresas bajen su productividad y sus ingresos. Esta pérdida de dinero de las empresas crea una inflación aún mayor, creando una elasticidad-precio. La economía necesita que el dinero siga fluyendo para que siga habiendo un crecimiento económico, pero es comprensible el ahorro de cada persona para seguir pagando sus deudas y necesidades con bajos salarios y en muchos casos desempleo. Quizás, una solución sea bajar el precio de los productos y ,algo menos, bajar los salarios para conseguir que poco a poco se siga consumiendo de igual manera que se hacia antes, porque el cierre de estas empresas lo único que provoca es más recesión y caos.